Mi padre.
Siempre usaban su nombre cuando querían manipularme.
Respiré profundo.
—Tía… ¿sabes cuánto me pagaron por vivir en esa casa durante tres años?
Silencio.
—Nada.
—Ni un peso.
Ella respondió inmediatamente:
—¡Porque son familia!
—¡La familia no cobra renta!
Sentí una pequeña risa amarga escapar de mi garganta.
—Entonces… ¿por qué Jenny me estaba cobrando 1,000 pesos por día para quedarme en MI casa?
La línea quedó completamente en silencio.
Por primera vez…
mi tía no tenía respuesta.
Pero solo duró unos segundos.
Luego su voz volvió, más fría que antes.
—Eso debiste hablarlo con ellos.
—No llamar a la administración como si fueran criminales.
—Los vecinos los vieron salir con sus maletas.
—Fue humillante.
—¿Eso te hace feliz?
Miré la ventana de mi departamento en Guadalajara.