Exacto. Pero eso terminó. Ahora la responsabilidad es de sus padres. Entiendo. Esperanza sonó preocupada. ¿Y qué quieres que haga? Aplicar las reglas de la escuela. Si no pagan, Sofía no puede seguir asistiendo. Carmen, ¿estás segura de esto? Es tu nieta. Esperanza. Mi nieta me llamó vieja carga la semana pasada. Su madre la educó para faltarme al respeto. Es hora de que aprendan que las acciones tienen consecuencias. A las 2 de la tarde, mientras almorzaba mi sopa de tortilla favorita, mi teléfono explotó.
Mónica estaba llamando desde un número que no reconocí, probablemente desde casa de su papá. Carmen, ¿qué le dijiste a la escuela de Sofía? Buenas tardes, Mónica. ¿Cómo está mi nieta? No me vengas con cortesías. La directora me llamó diciendo que Sofía no puede regresar a clases hasta que paguemos tres meses de colegiatura. Ah, sí, es que ya no puedo seguir haciéndome responsable de gastos que no son míos. Tú eres la madre de Sofía, tú págale la escuela.
Tú sabes que no tengo 36,000 pesos. Pídele a tu papá. Según entiendo, él te está manteniendo ahora. Mi papá no va a pagar colegiaturas. Él solo me está ayudando temporalmente. Temporalmente. Qué dulce inocencia. Mónica, querida, tú tomaste la decisión de irte de tu casa y llevarte a mi nieta. Ahora asume las consecuencias. Carmen, esto es venganza. No, Mónica, esto es realidad. La realidad que yo mantuve alejada de ustedes durante 3 años con mi dinero, pero Sofía es inocente en todo esto.
Inocente. Me levanté y caminé hacia mi ventana, desde donde podía ver la casa vacía de Eduardo. La misma Sofía inocente que me llamó vieja carga. La misma niña inocente que tú educaste para despreciarme. Eso fue un malentendido. No, Mónica, fue una revelación. Una revelación de cómo realmente me ven en esta familia. Mónica comenzó a llorar, pero no eran lágrimas de arrepentimiento, eran lágrimas de frustración de una mujer acostumbrada a salirse con la suya, que de repente se encontraba sin opciones.
Carmen, por favor, te prometo que Sofía se va a disculpar contigo como se debe. Las disculpas forzadas no valen nada. Lo que vale es el respeto genuino. Y ustedes perdieron el derecho a mi respeto y a mi dinero. ¿Y qué quieres que haga? que regrese con Eduardo. Tú eres una mujer adulta, Mónica. Toma tus propias decisiones, pero deja de esperar que yo pague por ellas. Esa noche, Eduardo me llamó cerca de las 9. Mamá, Mónica me llamó llorando.
Dice que la escuela no va a dejar que Sofía siga asistiendo. Es correcto. No han pagado 3 meses de colegiatura. Mamá, por favor. Sofía necesita ir a la escuela. Eduardo, tú ganas 85,000 pesos al mes. Con ese salario puedes pagar una escuela. Tal vez no la más cara de Guadalajara, pero sí una buena escuela. Pero mamá, Eduardo, déjame preguntarte algo. ¿Por qué crees que Mónica se fue contigo? ¿Por amor o por dinero? Silencio largo. Eduardo sabía la respuesta, pero no quería admitirla.
Hijo, tu esposa te dijo anoche que no se casó contigo para vivir como pobre. ¿Escuchaste esas palabras? Sí. ¿Y qué te dicen esas palabras sobre los sentimientos reales que tiene hacia ti? Más silencio. Eduardo. Yo no puedo salvar un matrimonio que está basado en mentiras. Solo tú puedes decidir si quieres luchar por algo real o seguir viviendo una fantasía. ¿Qué hago, mamá? Ve a trabajar mañana. Haz tu trabajo lo mejor que puedas y deja que Mónica decida si quiere una vida real contigo o si prefiere seguir buscando a alguien que mantenga sus ilusiones.
Lo que Eduardo no sabía era que al día siguiente el licenciado Ramírez me entregaría información sobre Aurelio Mendoza que cambiaría completamente las reglas del juego. Información que convertiría a Mónica de Cazadora en presa. El viernes por la mañana, el licenciado Ramírez llegó a mi casa con una carpeta café. que parecía estar a punto de explotar. Su expresión seria me decía que había encontrado exactamente lo que yo esperaba. “Carmen, esto es interesante”, dijo acomodándose en mi sala y abriendo la carpeta sobre la mesa de centro.
Aurelio Mendoza está en problemas financieros serios. Música celestial para mis oídos. Cuéntame todo. Sus ferreterías están perdiendo dinero desde hace 2 años. La competencia de las grandes cadenas lo está destruyendo. Debe 4 millones de pesos en créditos bancarios. Tiene tres demandas laborales pendientes por despidos injustificados. Y Ramírez hizo una pausa dramática. Hacienda lo está investigando por evasión fiscal. ¿Qué tan grave es lo de Hacienda? Grave. Hablamos de posibles 5 años de cárcel si lo declaran culpable. Y según mis contactos tienen evidencia sólida.